Mi año nuevo empezó por todo lo alto. Cinco días con amigos, en el Sonorama de Aranda del Duero y bebiendo litros y litros de cerveza/vino/fantasía, sólo podían traer alegrías.
Las vueltas siempre son jodidas y más si cuando estás a punto de morir en tu cama recibes un whats del último elemento que se ha atrevido a joderte. Que te acaba de dejar unas cosas que te debía en el buzón y que se va corriendo porque «ha quedado». A ver, analicemos la situación: una se ha pasado dos semanas bebiendo como una cosaca e intentando entender que había ocurrido con esa historia maravillosa y él ya ha conocido a otra. Así, como quién cambia de calcetines.
Sé que la mayoría de nosotros pensaran que «el otro calcetín» ya existía. Pero teniendo en cuenta que el sujeto en cuestión era el más sincero que he conocido en mi vida, os aseguro que no es así. La verdad es que esto no compensa sentirse como un calcetín sucio y tirado en el suelo. Si, me van a lavar, pero ya llevo muchos centrifugados y empiezo a tener agujeros en la parte de talón. A estas alturas de la vida no voy a esperar que nadie me remiende, que para esto ya estoy yo. Pero si que voy a apuntar a este muchacho en la lista de actitudes incorregibles, junto a: cobardes, AhoraMeVes/AhoraNoMeVes, Avestruces…y varios más. A todos ellos y a el «Cambio de Calcetines» sólo se les puede tratar de una manera: A TOMAR POR CULO.
TODO VA A CAMBIAR (Niños Mutantes)
