La reina del drama.

Llevo ya una semana en mi nueva ubicación del trabajo. Dejando de la lado la plaga de mosquitos que hay al lado de las oficinas que casi me convierten en un orco deforme, me he dado cuenta del montón de cosas que puedo hacer durante el trayecto:

  • Leer: En sólo la ida me da tiempo de leerme el Quijote entero.
  • Pensar: Puedo repasar todos los instantes de mi vida desde que me arrancaron de la entrepierna de mi querida madre hasta mis recientes 37 añazos.
  • Y durante la vuelta del trabajo me da tiempo de ver la trilogía del Señor de los Anillos versión extendida.

Hoy un compañero del trabajo me ha dicho que me haga con una moto. ¿Una moto? Yo necesito el maldito Delorean de Regreso al Futuro. Se ha reído. Y luego me ha dicho que era una dramas.

Si, lo sé, soy la reina del drama. Ya os dije que la culpa la tenia Candy Candy. Era una serie que miraba de pequeña. Dibujos bonitos, que iban sobre la amistad y los buenos sentimientos. Hasta que el gran amor de Candy se cae del caballo y la palma. Si! se muere! ¿Pero a quién cojones se le ocurre colocar semejante atrocidad en unos dibujos para niños? Realmente me resulta más aterrador esto que lo que ven mis sobrinos hoy en día….menos Dora la Explorada, que cuando se queda callada delante de la pantalla esperando que los niños le respondan parece la interpretación infantil de Poltergeist. Por favor, que alguien saque a Dora de la parrilla.

Así pues, Candy Candy me traumatizó. (Y me convirtió en una irónica-dramática …a ver como explico yo esto). En cambio, a mi los dibujos Disney no me han hecho creer nunca en príncipes y finales felices. Lo único que me gustaba es que los animalitos estaban humanizados y que las escobas cantaban y bailaban. El resto, por suerte, no me influenció. Supongo que ver que un final feliz era equivalente a quedarse al lado de un hombre barriendo y cocinando no era lo que yo esperaba. Yo quería ser la princesa Leia. Fanatismo heredado de mi hermano ( entre otras cosas). Quería ser ella, rodejarme de androides y animalitos que me hablaran. Y con un super novio, hipermegaguapo como Han Solo, que en vez de salvarme me dejara su pistola y lucháramos los dos juntos. Ai Han.

EL HALCÓN MILENARIO ( Rufus T. Firefly)

 

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