Cuando mi amigo el Sr. Víbora me explicó esta historia delante de unas cañas, le pedí por favor que me dejara contarla porque roza el surrealismo tan absurdo que parece que no sea verdad.
El Sr. Víbora vivió un tiempo en el extranjero. Y siempre iba a un super 24 horas a comprar tabaco. Era amable con el dependiente como lo era con cualquier otro. «Buenos días, gracias, que vaya bien la jornada». O lo que es lo mismo. No era un maleducado/borde/asqueroso con el muchacho que allí trabajaba.
Cuando volvió a Barcelona, un día se encontró una solicitud de amistad en Facebook. Y su sorpresa fue ver que se trataba del dependiente. ¿Cómo cojones lo había encontrado? No sabia su nombre, ni de donde era, ni donde vivía (eso creía pero nunca se sabe). El Sr. Víbora me preguntó: ¿Como es posible? Pero a mi no me asombran las investigaciones psicópatas que puede hace alguien por internet para encontrar al sujeto objeto de su obsesión. Y el dependiente lo había conseguido.
Poco tardó en hablarle por privado para decirle que tenia una cosa que comentar. A estar alturas, el Sr. Víbora empezó a darse cuenta de lo quería el dependiente. Y el «Te quiero» que le soltó fue la confirmación de lo que sospechábamos los dos. Que el muchacho estaba tremendamente loco de amor. Y loco de remate. Porque se ha enamorado de una persona que no conoce, que no sabe como piensa, ni como folla. Solo siente que está enamorado y que quiere ir a vivirse con él. Toma ya. El Sr. Víbora, lejos de sentirse halagado, se siente asustado. Y no me extraña coño. Esta obsesión sin preaviso asustaría a cualquier persona cuerda.
Los dos nos reímos de la situación ( más que nada porque el loco está a unos cuantos miles de km, sino nos íbamos a acojonar un poco….) Pero luego nos acabamos preguntando: ¿No puede aparecer alguien normal? ¿Alguien que no lo hayan abducido los ovnis del amor y estén haciendo experimentos con él? ¿O alguien que no le de miedo comprometerse y no salga corriendo?
SHE’S TUNDERSTORMS (Arctic Monkeys)
