Paso la tarde del viernes con un grupo de amigos. Hablamos del embarazado de una, del enamoramiento de otro. Todo muy naïf. Mi teléfono está encima de la mesa y recibo una imagen de un número que desconozco. Abro. Y me sale la foto de un tio, en el espejo de su baño, completamente desnudo. Mi cara, siempre reveladora de mis impresiones, refleja claramente mi incredulidad. Miro el rostro, miro el pene. Este tio no sé quién coño es.
Automaticamente empiezo a recibir whats ups de este hombre que exclama que se ha equivocado, que borre la foto, que no era para mi. Me da un ataque de risa y le digo que no se preocupe que ahora mismo lo hago. Vuelvo a mirar la cara. No me suena de absolutamente nada. Pero él sabe mi nombre y tiene mi teléfono.
Mis amigos se mueren de la risa. Y más cuando ven que realmente pienso que el pobre muchacho se ha equivocado. Me llaman inocente. Y sus profecias acaban siendo ciertas. El hombre desnudo sigue hablando y ya intuyo un cierto ligoteo por su parte. Madre mia. Nunca en la vida había vivido estrategia tan penosa. A ver, igual al tio le habrá funcionado, pero os aseguro que conmigo no. Lo que tengo garantizado es el cachondeo en mi grupo de amigos, que me envian fotos de internet de rabos y gente desnuda y escriben: «ui, lo siento. No era para ti».
Ya lo dicen que con las cosas que me pasan es imposible aburrirse conmigo. No me extraña. Razones no les faltan.
ARSENAL DE EXCUSAS ( Los Punsetes)
