El souvenir.

Cuando en un grupo de gente se encuentran dos solteros, el resto de los congregados deciden aparejar a estos pobres receptores de la soledad para que se «acompañen».

Justamente esto me pasó hace unos días a mi. Después de la «historia» con el Sr. Calcetín y un par de tonteos, decidí evitar a toda costa lios con los hombres. Me había dado cuenta que necesitaba estar sola. Del todo. No estoy ni atormentada ni dolida. Simplemente no me apetece. 

Pero cuando el otro viernes me encontré embriagada de cervezas y mis amigos me lanzaban indirectas sobre el maromo soltero, mis instintos comenzaron a aflorar y acabé con ese hombre alto entre mis piernas. Sexo puro y duro. Sin teléfonos, sin sorpresas. Todo fácil.

Al cabo de un par de días el Sr. Alto y yo volvimos a repetir. Y cuando me desperté empecé a buscar mi ropa para irme. Lo encontré todo. Menos mis calcetines. Mis calcetines apestosos de haberlos llevado unas cuantas horas com bambas. Que bonito. Una historia de lujuria, digna de relato erótico y yo dejo de souvenir el objeto más asqueroso que pude. Menos mal que no queria nada más con el Sr. Alto. Porque fijo que con ese recuerdo que le dejé hubiera fracasado.

TORO ( El Columpio Asesino)

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