Mi amigo Sr. Pelo volvía a tontear con su ex. Lo dejaron después de dos semanas de discusiones. Los dos lloraron, bebieron y se stalkearon. Los dos tuvieron sexo, micro-relaciones y tonteos con otras personas. Pero los dos se seguían queriendo. Ella fue quién dio el paso, quién habló claro. Y el Sr. Pelo quería, pero algo le frenaba. «¿El qué?» le pregunté yo. Y él me dijo que ella era parte del pasado. «Pero aún la quieres!!!» exclamé yo.
Sus discusiones vinieron por cansancio y estrés laboral. A ver coño, la vida no es fácil y menos si la compartes con alguien. Hay días que quieres a tu pareja con locura, hay días que te aburre, hay días que te agobia, hay días que la disfrutas plenamente. Pero la poca reflexión con la que esta relación se fue a la mierda aún me cuesta de entender. Y comprendo menos aún que él no decida volver a intentarlo.
En mi caso ( y en el del Sr. Pelo), me cuesta horrores encontrar a alguien con quien compartir algo más que unas horas de saliva, sudor y orgasmos. Es complicado encontrar a alguien que se sienta cómodo con mi manera de ser, que nos entendamos y que el sexo sea la ostia. Por eso, cuando en contadas ocasiones lo encuentro, lo valoro y no dejo que los impulsos me lleven por mal camino.
Le pregunté al Sr. Pelo que sabiendo lo difícil que era encontrar a alguien así, porque se cerraba en banda con el tema del pasado. En su historia, la ruptura no fue por una razón demoniaca. Fue por dos personas que tenían un mal día. ¿ Por qué no volver a construir algo con esa persona? ¿ Por que no volver a disfrutar juntos como lo habían hecho? ¿Es más importante el pasado que dejar escapar a una persona brillante?
CÓMO FUNCIONA UN CORAZÓN (Hazte Lapón)
