No pasa nada. No hay mal que no pueda curar un buen disco o un buen tema. El remate es un directo. Nunca he probado la heroina pero por lo que dicen creo que los conciertos causan el mismo efecto en mi. Que me la Suda todo. Y que sin ellos tengo temblores.
Un viernes inagurado con un concierto. La maldición? Que la sala suele ser una discoteca pija y que las consumiciones son a precio desorbitado. Menuda ruina me espera.
El Sr. Turner se viene conmigo. Él se lo pasa bomba. A veces se queja que al tenerme al lado no liga nada, que las chicas se piensan que soy su novia. Pero la verdad es que tampoco estamos para eso. La música me abstrae y me sumerge a la vez.
Cruzo la sala en medio del concierto. Mi vegija reclama una liberación. Abro la puerta del baño. Le he dado a alguien. Mierder. He atizado con la puerta a un guapo pelirrojo. Le pido perdón.
Regreso con el Sr. Turner. Muy cerca está el chico golpeado, llamado a partir de ahora, Sr. Rojo. Me echa una mirada letalmente seductora. Joder. Mi amigo me pasa el brazo por el hombro. Se lo saco sutilmente, no quiero que el Sr. Rojo se piense que es mi amante.
Dos miradas furtivas más me dan calor. Me voy a la barra a buscar una cerveza y pagar una millonada por ella. Me giro y el Sr. Rojo está aquí. Ya la hemos liado.
EL AMOR ESTÁ EN LA TIERRA ( Trepàt)
