Semi-coma

Jodida te hayas cuando te pones enferma y vives sola. Cuando esto me pasa, quiero retroceder 30 años y encontrarme en casa de mis padres, con mis pijamas de osos. El olor de ese hogar. El ruido familiar.

Tengo la mala suerte de que mi madre vive en otra ciudad. Así que, ponerse enferma ( fiebres horrorosas, nada de resfriadillos comunes) es una catástrofe.

 La puta fiebre, que te pone en un mundo que no existe. O que te cambia de dimensión directamente. Pasas del frío a la sudoración excesiva y no tienes nadie allí que te cambie las sábanas y te vuelva a tapar. Por suerte tengo amigos que te traen caldo, que vienen a sacar la perra. Joder, que majos. Pero esa soledad que sientes sola, en medio de la noche, a mi me hunde en la miseria emocional.

Y joder, a una le gusta quedarse en casa pero no así. Porque me pongo triste. Porque de repente el mundo es cruel, feo y asqueroso ( que lo es, pero por norma no lo veo así, sino a ver quién sobrevive).

Por suerte, después de cinco días ya he salido de esta ciclogenesis de temperatura y aunque hacer cualquier cosa me supone el mismo esfuerzo que hacer el Tourmalet, tengo un subidón tremendo. 

HOSPITAL ( The Lemonheads)

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