Los Stalk.

Aunque el nombre os resuene a esa serie que genera adeptos y enemigos por doquier, no me refiero con el título a ella. Todo y que estas lineas que subscribo están llenas de violencia, rencor, patrañas y odio. Porque están enfocadas a esa horrenda costumbre. A espiar al «ex» a través de las redes. O lo que es lo mismo, «Stalkear».

Soy un desastre en millones de cosas y actitudes pero me puedo enorgullecer de no haber caído nunca en este pozo. El de mirar las redes compulsivamente con los ojos enrojecidos y el alma destrozada,  libreta en mano mirando los Me gustas de las chicas nuevas que tiene tu ex. Espiando sus vidas hasta tacharlas de la lista o exponerlas a un estudio más profundo. No, no he caído en eso. Más que nada porque cuando paso por una ruptura se me activa una especie de exfobia, o sea que intento no coincidir con él, ni ver naaada que me pueda doler. Recuerdo cuando lo dejé con el Sr. Turner. Cada día pasaba con mi compañero de trabajo por delante de su casa con el coche. Yo cerraba los ojos durante diez segundos cuando sabía que surcábamos el portal. Ese en el que tantas veces había entrado y salido. Era demasiado doloroso verlo.

Mi amiga la Sra Estructuras sacó a su ex de las redes. Pero nos pedía que lo espiáramos nosotras para luego contarle. Recuerdo que hubo un día que me negué. Ella no ganaba nada con eso. Nada.

Que felices eramos coño cuando cortábamos antes. Si tenias noticias de él era por «dires y diretes» o porque te lo encontrabas de morros. Por el resto no sabias nada. Ni que se había cortado el pelo o ni que se había pegado la fiesta de su vida. De eso hemos pasado a ampliar las fotos para ver si lo que se ve en su cara es una sombra o una marca de pintalabios. Y yo me pregunto…¿Por que? ¿Por que tenemos que fustigarnos aún más? ¿No es suficientemente dolorosa una ruptura para encima echarle más tajada? ¿Somos masocas?

 

N.A.D.A ( Second)

 

Deja un comentario