En más de una ocasión he dicho que mi año no cambia el 31 de diciembre. El mío salta el día de mi cumpleaños. Pero vamos, visto que a casi todo el mundo le afecta esta fecha y las agendas se llenan de propósitos, pues he pensado que igual me va a influenciar algo como he vivido ese día. Analicemos mi entrada-salida de año:
- Empecé con resaca. La gran mayoría la tienen el día 1/2. Mientras la gente brindaba, yo era una ameba que aún supuraba alcohol y que estaba medio inconsciente.
- Durante este estado, remiré una de las películas de Almodóvar (antigua) y se me pasaron las famosas 12 de la noche. Mientras la gente hablaba de la Pedroche yo estaba viendo a Miguel Bosé con peluca y lentejuelas.
- A la mañana siguiente hice cola para comprar churros. Era la única serena de la fila. ¿Lo peor? que aún así era la que tenia peor cara. Malditas resacas a los treinta.
- Para cenar intenté hacerme una tortilla de patatas. Como estaba medio ebria me saltó el aceite y me quemé toda la muñeca. Total, ahora tengo el brazo con faralaes.
- En resumen: Empecé el 2018, totalmente al revés. El único que estaba de acuerdo conmigo es nuestro querido presidente, Mariana Rajoy, que nos deseó un feliz 2016. Pero vamos, si la tónica va a ser esta mis siguientes meses van a ser divertidos. Brillos, lunares, travestis y resacas.
COSAS NEGRAS (Las Bistecs)
