Hablo, bebo y vomito.

Muchos días hacia que no me pasaba por aquí. Mi regreso a Tinder y ese mundo de conversaciones me ha quitado tiempo ( errrooooor), pero bien, en poco más de un mes ya tengo el carro lleno de experiencias nuevas. Resumen:

-52 conversaciones inacabadas.

– 8 proyectos de citas fallidos.

– uno que se enfadó porque le dije que vivia un » poco lejos» ( ojo el nivel).

– uno que me saludó preguntando directamente si queria un «Rico anal».

– dos noches de sexo sin implicación.

– Y el señor Vomito.

Con el señor Vomito quedamos una tarde de sábado. Nos movia la pasión por la música y sabia que al menos iba a tener una tarde agradable. Y así fue. Cerveza, risa y complicidad. Hasta que nos levantamos. Y él casi se cae al suelo. Porque de repente llevaba una borrachera tremenda. Tanta que a los diez minutos el chico estaba vomitando.

El Sr Vomito vive algo lejos de Barcelona, así que, visto su estado, lo metí en un taxi y me lo llevé a casa. Lo dejé durmiendo en mi cama y yo me fui a otra. Era la cita más surrealista de la historia.

A la mañana siguiente me explicó, lleno de verguenza, que casi no había comido y que lo disculpara. Y se fue a su casa. Tardó 24 horas en pedirme otra cita. Y le he dado otra oportunidad. Por valiente. A mi me pasa algo así y escondo la cabeza dentro en la tierra y no vuelvo a respirar nunca más.

BEBO ( Ladilla Rusa)

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