Feliz día de San Ballantines.

Casi prefiero el martes y 13 que lo que nos cae encima mañana. Por suerte donde vivo no es una fiesta demasiado celebrada y puedo ahorrarme el ir a comprar el pan y darme en la cabeza con corazones de purpurina colgados del techo. Pero todo y eso, con esta mierda de mundo globalizado que tenemos, será imposible no saber que mañana es el puto día de los Enamorados.

Normalmente este día me la suda un rato. Pero hoy estoy débil. Me han taladrado la encía y me han puesto un tornillo digno de la estantería más cara del Ikea. Y duele coño. Encima he tenido que gastar un día de vacaciones para esta tortura. Y lo peor, voy a quedar completamente arruinada. La única que está contenta es Pelos, que ve que estoy todo el día en casa y eso le gusta.

Voy cayendo anímicamente por momentos. Hacia abajo, y no hacia arriba como canta Yung Beef con los Planetas. Me siento desgraciada, triste y sola. Y al Sr. Noir hoy le ha dado por desaparecer por completo. Huele a ghosting, o como coño se llame al hecho de esfumarse de un día para otro.  Le lloro al Sr. Pelo y casi se me olvida que él sufre una catombe emocional. Que bien estamos.

En este momento en la que el desamparo me invade mi corazón triste y helado miro el grupo de whats de las chicas. Alguna ha nombrado la regla. Ah joder! Estoy en pleno proceso premenstrual. Que rabia me da no caer antes en esto. Cada mes el momento en que me quiero suicidar a lo Sylvia Plath. Y después de este camino de piedras ensangrentadas me acuerdo de las hijas de perra de las hormonas. Ya podía hacer memoria antes.

VIVIR NO ES BEBERLY HILLS (McNamara)

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