El nacimiento de «Venus».

Otra vez un dentista que exclama:

– Anda! Si tienes muelas de leche! Y debajo no tienes las definitivas! Qué curioso!

Ui si, una pasada. Esperad que de «estas» tengo más. De un ojo no veo de lejos y del otro no veo de cerca, tengo un pie griego y el otro romano, unas cuantas alergias cutáneas y los dedos de la mano hiperlaxos cuando el resto de mi cuerpo es igual de elástico que una piedra pómez. Casi podria decir que fui engendrada cerca de radiaciones nucleares o que mis padres en ese momento estaban confusos y por eso salí tan llena de polaridades.

Di por saco des del primer momento. La gente saca la cabeza primero, yo el pie, no sé si para testar la temperatura o porque así podia escaparme. Una huida fallida, porque me había pegado unos bailes durante nueve meses y llevaba el cordón umbilical de collar de doble vuelta. Igualmente en mi casa me adoraban. Aunque tuviera un retraso importante en el crecimiento de mis dientes y un adelanto voraz en mi dicción. Resumiendo, empezaba a hablar y no tenia dientes y esto era acompañado por una cresta que mi madre intentaba peinar a los lados para que no pareciera un bebé ciborg. O Eduardo Manostijeras, un ser adorable para unos y temible para otros.

La evolución de Darwin apoya el hecho que haya conseguido mimetizarme con el resto de la especie humana para sobrevivir. Y aquí sigo. Con mis tesoros genéticos y congénitos. Sorteando el día a día con imaginación y cervezas. Que para eso saque el pie. Para vivir.

SI TE ATREVES A NACER ( Los Suaves)

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