Paso stories en Instagram rápido, como si tuviera que conseguir un record. En algunas me paro, en la mayoría no. Observo la gente contenta, hacen listas de cosas que les han hacen felices, tienen unas casas perfectas. Y yo tengo un humor de perros. Seguramente será que se han terminado mis vacaciones. Si. Eso es.
Así que me voy a hacer autoterapia. Yo también haré una lista. Pero no de cosas que me alegran. Las haré de cosas que no soporto y/o me dan rabia.:
– La gente que come y come y come y no engorda nada. Supongo que esto es en cierta manera envidia pero cuando ves que te has engordado otro quilo solo comiendo grelos hervidos, pues entro en cólera.
– Cada minuto se anuncia un nuevo festival de musical. Ya roza lo grotesco. Parad por favor. No todos los pueblos de España necesitan uno.
– La gente que opina de todo sin saber de nada.
– Los viajazos que se pega la gente. Oye, que me alegro por ellos, pero que me expliquen como los pagan. Porque si a mi sueldo le resto el alquiler, la comida y el transporte me queda una mierda con la que no puedo pagar un billete de lo que sea, que vaya más lejos de Teruel.
– Las bromas reincidentes. Yo, procedente de una capital de provincias, llevo unos 30 años escuchando las mismas coñas sobre mi ciudad. ¿Lo peor?, que SIEMPRE pretenden que te haga gracia. Ui si. Mucha. Pesados.
Mi lista seria interminable. Creo que debería parar y escribir cosas que me hacen muy muy feliz para quién me lea no me catalogue como una hater/protestona. Pero no. Que parece que desde de Mr. Wonderfull nos invadió con sus nubes rosas no podamos decir nada malo. Que una es muy optimista pero renegar es muy terapéutico.
TODO NOS PARECE UNA MIERDA (Astrud)
