Orgullo y cemento.

Hoy he decidido romper un muro. Una piedra tosca que, hasta hace poco, para mi era invisible.

No sé si puse cada día un trozo o directamente construí la fortaleza de una sentada. Lo que si tengo claro, es que he sido completamente inconsciente de este levantamiento.

Joder, no me gusta utilizar un término tan conocido como “el de ponerse un muro delante”, quizá me reconozco más dentro de una cúpula iridiscente, pero el hecho es el mismo.

No dejar que penetren en mí (En mi persona digo, nada de términos sexuales).

Seguramente esto será la consecuencia de una  conjunción nefasta de algunas malas experiencias sentimentales y una cierta predisposición al orgullo. Y cuando un buen día te das cuenta que te has convertido en algo con lo que no comulgas y que llevas mucho tiempo así pues ves la historia de otra manera.

Y que sí, que me he encontrado algunos sujetos que merecen ser arrastrados por gravilla ardiendo, otros que han sido buenos y otros que han querido portarse bien de los que he malpensado. Pero que mi trayectoria sentimental no ha sido tan mala para convertirme en la Frozen de Barcelona.

Voy a dinamitar este levantamiento y arriesgarme un poco más. Total, de volver a construirlo y recluirme siempre estoy a tiempo.

VALIENTE (Vetusta Morla)

 

 

Deja un comentario