¡Sálvanos ratón!

Una de las herencias de mis hermano mayor eran los Don Mikis. Debía leer esos cómics unas diez veces cada uno. Recuerdo muchos  personajes pero sólo una historia. En ella Mickey descubría una mangoneo a los habitantes de su pueblo que eran incitados al consumo a través de la tele, el periódico y la radio.

Joder, qué crítico. ¿Qué haría ahora Mickey con la manipulación de internet?

Soshana Zuffof habló sobre el capitalismo de la vigilancia, que sucede cada día, a cada minuto, a cada segundo, cada vez que nos conectamos a internet. ¿Cómo poder huir de todo este tinglado sin convertirme en una ermitaña totalitaria? ¿Cómo huir del control más absoluto que puede haber existido en la historia de la humanidad?

El temita me hacer rodar la cabeza al pensar en nuevas formas de educación, de consumo, de privacidad de datos. Nos ha cambiado demasiado. Y me da cierto vértigo.

Me planteo hasta donde llega la autenticidad de mis gustos, de mis preferencias, de mis aficiones. Pienso en mi obsesión con el color rosa. Miro los libros que tengo para devorar. ¿Todas estas cosas las he elegido yo? Tengo claro que mi rojo de labios proviene de mis recuerdos de la niñez y el color que alimentaba las sonrisas de mi abuela. ¿Y el resto? ¿Realmente he elegido algo o he sido manipulada? Qué mal rollo, joder.

Y por no hablar de las relaciones entre nosotros. Pero eso ya es tema aparte.

EVERYTHING NOW (Arcade Fire)

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