La letra escarlata.

Se comenta que ayer fue el día internacional del orgasmo femenino.  Para mi este tema es casi igual de importante que una buena alimentación. El orgasmo. Este momento en que todo en el interior explota y  te eleva a una dimensión extrasensorial. Debería ser obligatorio que se tuviera uno diario. Por eso siempre experimento y busco diversas maneras de tener uno.

Mi querido Satisfayer es una de las mejores compras de los últimos años. Por suerte hablar del uso y disfrute de masturbadores y estimuladores sexuales cada vez está más normalizado ya que antes estos objectos eran escondidos como si fueran alijos de heroína o trozos de cadáveres humanos.

De todas maneras cuando me compré mi última adquisición tampoco pretendía ser la imagen del libertinaje de los consoladores.

Era un martes cualquiera en el trabajo. Andaba reunida con mi jefe y cuando salí del despacho noté miradas y risas dirigidas hacia a mi. Después de la introducción es fácil imaginar que estaba pasando. Si, pedí un vibrador. Si, me lo hice enviar al trabajo. Si, no pusieron mi nombre en el paquete, con lo cual fue abierto por la chica que trabaja en recepción. Y si, directamente corrió la voz. Y nadie tuvo ninguna duda de que era mío, cosa que no entiendo pero fui señalada la primera. Y aunque no se emitió ningún juicio sobre las “cosas que compro”, si que tengo una letrita grabada en mi solapa.

Pues si teníais dudas del porque está mi piel tan bien a los 38 uno de los motivos es el orgasmo diario. Relajante, placentero, gratis y que no hace falta ser dos (o más para tenerlo).

JUST LIKE HONEY (The Jesus and Mary Chain)

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