Entre murallas. (día 2)

18 horas más tarde tengo 4 usuarios más. La residencia empieza a estar llena. Nos comentan que muchos han terminado la cuarentena, pero sin test para hacerles no pueden volver a sus residencias habituales. Me enfado, porque de camino al trabajo leía como habían farmacias que hacen test clandestinos. Entiendo que todo el mundo quiere hacerse uno pero nosotros si no liberamos plazas, no pueden venir otros.

Fermín no está tan contento pero su carácter alegre lo delata igualmente. Se encuentra con Ignacio, un señor serio, al que le gusta mucho leer y recortar periódicos.

En las habitaciones aún descansan Berta y José. Salieron del hospital la noche anterior. Escucho a José como se remueve y voy a su cuarto. Él tiene discapacidad intelectual y me parece importante que después de estar unos días en el hospital se despierte con toda la amabilidad posible. Lo primero que hace es cogerme la cara con las camas y susurrarme «Guapa». Me siento incapaz de decirle que no me toque, que no debe, que no puede. ¿Cómo le puedo hacer entender a José todas las precauciones que se deben tomar con el Covid? ¿Cómo puedo negarle el contacto humano después de estar en el hospital y ahora despertarse en una sitio desconocido?.

Berta por otro lado no quiere saber nada de nadie. Con mucha paciencia logramos que se levante, se vista y desayune. En su habitación, sola, pero al menos come algo.

En el sofá está Rosa mirando la tele. Rosa también tiene discapacidad intelectual. Miro sus manos. Se ha vuelto a quitar los guantes. Los usuarios deben ir todo el día con guantes y mascarilla pero Rosa se los quita y los esconde entre los cojines del sofá. También lo hace con el mando de la tele cuando ve algo que le gusta y no quiere que nadie cambie el canal.

Fermín se me acerca y muy afligido me pregunta si lo han castigado. Hoy ya no piensa que está de vacaciones, hoy piensa que han querido escarmentarlo en su residencia habitual.  Estamos hablando durante mucho rato hasta que él entiende que era lo mejor para sus compañeros, sus amigos. «Eres un héroe Fermín, haces algo muy bueno».

Se queda contento. Y me pregunta por la merienda.

 

 

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