Estos días he aprendido sobre los tests. Nos van a hacer los PCR, que te dice si en ese momento tienes la enfermedad. Luego hay otro tipo, los inmunológicos, que son los que son famosos ( porque a veces fallan).
El PCR es rápido pero desagradable. Te introducen una varilla por la nariz y baja por el conducto hasta la garganta ( disculpad mi manera de relatarlo tan pueril, me pierdo en detalles anatómicos).
Al día siguiente del test tenemos los resultados. Los trabajadores somos todos negativos pero en mi planta hay una sorpresa desagradable. Ignacio ha dado positivo. Dos médicos suben a examinarlo y deciden llevarlo al hospital a hacerle unas pruebas por precaución. Mientras llega la ambulancia hablo con él. Está muy triste y decaído. A la vuelta del hospital lo trasladarán de planta, junto otros enfermos de COVID.
Con los resultados tengo dos nuevos usuarios. Marta y Enrique. Ellos han pasado la enfermedad, les han hecho el test y les ha dado negativo. Ahora deben pasar la cuarentena post COVID para luego volver a sus casas.
Marta es muy habladora y ha estado ingresada en el hospital con una neumonía bien maja. Tiene unos 30 años, (para que luego digan que sólo afecta a la gente mayor) Enrique por su lado no entiende demasiado dónde está. Cree que está en otro centro abierto y puede salir cuando le plazca. Le explico la situación. Es comprensivo.
Acaba el día y nos informan que Ignacio se quedará ingresado en el hospital.
