El «mito» de la belleza que oprime y encorseta a las mujeres, opera indistintamente en ámbitos como el trabajo, la sexualidad, la cultura y, por supuesto, la esfera privada, dando lugar a formas de violencia continuadas hacia todas aquellas que no responden a los cánones heteropatriarcales impuestos por el sistema normativo y capitalista.
Naomí Wolf.
¿Cuántos años llevamos las mujeres siendo esclavas de nuestro cuerpo y nuestra apariencia? ¿Quién nos ha empujado a estar a todas sometidas por uno/dos/cuatrocientos complejos?
40. 40 añacos tengo. Con esta cifra ya te cae la losa de qué vas cuesta para abajo y te conviertes en una MILF. Fuck u. Un hombre con mi edad es un tío interesante y a mí me meten en la categoría (insultante) de MILF. Y aquí ya tienes otra cosa con la que obsesionarte. Porque sí. Porque piensas en ello, no jodamos. Porque estamos sometidas a un bombardeo mediático constante y feroz para llegar a ser el ideal de mujer que debemos ser. Y gastamos dinero y tiempo (sobretodo, tiempo) en intentar alcanzar la meta.
No sé quién fue el psicópata (inteligentísimo, eso sí) que inventó esto de tenernos obsesionadas con nuestro físico y así controlar nuestras mentes efervescentes, avispadas, listas para batallar. ¿Cuántas mujeres no habrán dado lo mejor de sí mismas acomplejadas con unos ideales que atentan en contra de ellas? .
Y ante tal discurso aparecerán las postmodernas y dirán que no, que a ellas no les pasa. Que aman rotundamente todo rincón de su cuerpo. ¿En serio? ¿Me tengo que creer que por un instante no has sido atormentada con algún supuesto defecto que te molesta?
Volvemos a enfocar mal la batalla. La solución no pasa por querernos nosotras mismas. Que no nos vuelva a engañar el capitalismo con el «Sálvese quién pueda».
La solución es hundir esta telaraña que nos engancha creando falsas debilidades. Para librarnos todas. TODAS.
NO PUEDO PENSAR (Melenas)
