La culpa.

No hagas caso nunca de las habladurías. Entrar una app para conocer a gente es cada vez peor, como la resaca. Los años te convierten en una celíaca de este sistema. Lo que empezó siendo una sensibilidad «alimentaria» se convierte en una alergia casi mortal.

A día de hoy ya «acepto» que mientras te comen la oreja a ti, se lo hacen a 50 más y que la noche en la que te quedas dormida temprano puede suponer que el puesto número 1 que «has conseguido» se cambie al 48. Nada sorprendente, según Bauman, en qué el amor se convierte en una mercantilización y suerte del consumo mútuo. Ojalá pudiera subirme al carro de la ideología populista, pero una no es que se declare anticapitalista, es que realmente lo es.

Pero lo que ya no admito es que me otorguen actitudes que no proceden de mi forma de ser, sospechas infundadas por una falsa transición por el sentimentalismo individualista.

Ejemplos:

  • » Mira, mejor dejamos de hablar, ayer pegué un polvazo con otra y me parece que tu quieres algo serio»

Mira guapito, aún no te he visto y no se si el aliento te huele al vertedero de Sao Paulo para plantearme tan siquiera beberme más de una mísera cerveza contigo.

  • «Uiii. Buen rollo. Que yo es que ahora vivo muy tranquilo»

Vamos a ver. Qué solo te he preguntado qué día quieres quedar, que si no quieres, no pasa nada, que si tienes 20 planes con otra chica app tampoco, pero que no me hagas quedar con el puto comentario como una amante de los tsunamis, las terceras guerras mundiales u otra pandemia de Wuhan. Que a la primera que le gusta vivir tranquila es A MI.

  • «Estoy en cuarentena porque tengo un amigo que ha dado positivo».

En cuarentena y en silencio. Lo debieron meter en una urna de cristal sin teléfono ni contacto exterior. Eso o vino algún tipo de vida extraterrestre y se lo llevaron para hacerle mil experimentos dolorosos.

Con mis, y vuestros ejemplos, podría dar un máster sobre arsenales de excusas para dar largas. ¿Lo peor? Ser tan ruines para no asumir que la cuestión principal es falta de interés y echar balones fuera. Dejad de hacerlo. Dejemos de hacerlo. No quiero ver más como gente se achaca culpas que no son suyas. Aunque el otro esté influenciado por un sistema que sólo se crea económico.

Qué no me interesas. Que ayer mientras dormías te cambié por una más joven, más delgada y más blanca de piel.

Y si. Es duro, pero cierto.

LA CULPA (Astrud)

Deja un comentario